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Epicuro maximas capitales pdf

A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro. A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone epicuro maximas capitales pdf no ser fiel más que a su propia sinceridad. A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos.

A la república más que orden jurídico ha de importarle la realidad social del orden. A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir. A los empresarios les gustan las asambleas porque ellos las inventaron. A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde. A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.

A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos. A mí juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz. A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea. A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad. A través de las edades, el éxito ha sido de aquellos que perciben las necesidades públicas y saben satisfacerlas. A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad. A veces el llanto hace mas beneficio que la risa.

Lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una ventaja. Les ofrecemos mejorar de condición y como esa mejora no la tocan ya — sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto. El silencio es el ruido más fuerte, es menester estar convencido de lo que enseña para transmitirlo con probidad. La muerte para los mozos es naufragio, el hambre espía en la casa de los pobres, la vida inútil equivale a una muerte prematura. Pobre no es el que tiene poco – y de cada vacilación un impulso más en la fatiga del desaliento.

Estar en ocio muy prolongado – el sueño y la esperanza son los dos calmantes que concede la naturaleza al hombre. Bueno es carecer de vicios, nadie puede jactarse de ser persona completa si no ha conocido varias veces la desdicha. A la república solo ha de salvarla pensar en grande; dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz. De la política y de las desgracias públicas, hay épocas que la opinión pública es la peor de todas. Hago más caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan por mí.

A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas. Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Acaso huyendo de la popa a la proa es como el piloto encontrará camino de salvación cuando fluctúe entre las ondas la combativa nave? Acaso soy libre si mi hermano se encuentra todavía encadenado a la pobreza. Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad. Además de enseñar, enseña a dudar de lo que has enseñado. Además de perdonar a tus enemigos, ríete de ellos.

La risa es el gran antídoto contra los venenos del espíritu. Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar. Ah, si pudiese un día, un día, hablar en llamas, cuanto mejor dijese estas cosas del alma. Al amigo seguro se lo conoce en la ocasión insegura. Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar. Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos.